El texto se normaliza automáticamente: mayúsculas, sin tildes, sin espacios ni puntuación. La Ñ se conserva porque forma parte del alfabeto de 27 letras.
El IC mide qué tan probable es que dos letras tomadas al azar sean iguales. Un valor alto delata un cifrado monoalfabético; uno bajo, uno polialfabético.
Barras: frecuencia observada en el criptograma. Línea punteada: frecuencia esperada del español.
La pestaña sugerida se marca según el IC, pero puedes ejecutar los tres ataques sobre cualquier texto.
Se prueban los 27 desplazamientos posibles y cada resultado se puntúa con la prueba ji-cuadrado contra las frecuencias del español. El más bajo gana.
Primero se resuelve el sistema de ecuaciones con las dos letras más frecuentes del criptograma; después se comprueba con un barrido de las 486 claves válidas.
Kasiski busca secuencias repetidas y factoriza las distancias entre ellas; el IC por período confirma la longitud. Con la longitud fijada, cada columna se resuelve como un César independiente.
Texto descifrado y clave hallada. Es la respuesta que se entrega del reto.
Sirve para validar el código: si ciframos el texto original con la clave declarada, debe salir exactamente el criptograma de la guía.